LA IMPRONTA PERSONAL DE LA CATEQUESIS

0
LA IMPRONTA PERSONAL DE LA CATEQUESIS

Durante este año hemos podido enriquecernos con el testimonio de catequistas que, generosamente, nos compartieron su experiencia.

Laicos, religiosos, sacerdotes; catequistas de parroquias, escuelas o grupos juveniles, cada uno, con una historia única para contar, nos fue confiando qué significa para ellos ser catequistas.

En todos fuimos descubriendo varias constantes: la clara certeza de saberse llamados y elegidos por Dios, por puro amor, e invitados a comprometerse con la hermosa misión de llevar su Palabra a los hermanos.

Todos reconocen la presencia de Dios en los acontecimientos vividos, sobre todo la comunidad.

Todos, asimismo, Recuerdan a personas, rostros con nombre y apellido que marcaron el camino de su formación o son ya parte de los frutos que pueden ir cosechando. El sostén que significan los afectos familiares y amistades, así como el testimonio de otros cristianos, es otra dimensión que los ilumina y los fortalece.

 

Oración y formación

Involucrados en distintos contextos y enfrentados a diferentes desafíos, todos destacan la importancia de la oración y de la formación; y muchos de ellos nos confiaron dificultades y hasta resistencias que pusieron al comienzo, al no sentirse capaces o preparados. Como vemos, la obra de Dios se entreteje con aspectos muy humanos y de ese modo, si bien encontramos en sus testimonios cosas en común, el proceso de cada uno es único, tiene una impronta personal.

Que al finalizar este año podamos detenernos no solo a evaluar cómo anduvo nuestra catequesis sino a reflexionar quiénes somos realmente y desde qué notas particulares Dios está llamándonos a servirlo como catequistas.

Animarnos a afrontar la pregunta sobre qué aspectos de nuestra personalidad caracterizan nuestra labor catequística; qué acontecimientos de nuestra historia hoy configuran nuestro modo de ser catequista; qué riquezas y potencialidades descubrimos en lo que somos y hacemos; qué problemáticas logran movilizarnos más, y si estamos facilitando que todo eso se desarrolle y se encauce positivamente.

Interrogantes Algunas preguntas para guiarnos: ¿he puesto mis talentos y capacidades al servicio del ministerio catequístico? ¿He podido embellecer mi catequesis con experiencias positivas, con el entusiasmo que le pongo a lo que verdaderamente me importa?

¿He aprendido de mis errores, he sabido “tomar nota” de aquellas circunstancias en las que Jesús ha querido decirme algo a mí, de manera personal? ¿He colaborado en la construcción de la comunidad con mis otros hermanos catequistas, desde el aporte de mis riquezas personales? Que esta reflexión nos ayude a redescubrir nuestra misión en ese aspecto que la hace única, porque la encarnamos nosotros, con nuestra historia, con nuestros sueños, capacidades, limitaciones y fortalezas.

Dra. Mónica Moore – Especial para Encuentro

Cantidad de Artículos : 298

Deja tu comentario

'

© 2012 Diseñado por Creare , Desarrollado por Darandú

Scroll to top