HACER CUANTO PODAMOS

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HACER CUANTO PODAMOS

Les propongo este año beber de una fuente no suficientemente explorada: las vidas de algunos cristianos no muy conocidos en Argentina, que con su entrega a Cristo abrieron caminos salvadores en América latina, hoy son luz para la Iglesia que peregrina y nos estimulan en nuestro ministerio catequístico.

DRA. MÓNICA MOORE – ESPECIAL PARA ENCUENTRO

Inauguramos este itinerario con Madre María Eugenia González Lafón. Perteneciente a una familia prestigiosa y de profunda piedad cristiana, nació en Chihuahua, México, el 9 de febrero de 1876, primogénita de 16 hijos. De muy chica sintió vocación por la vida consagrada e ingresó a las Religiosas de María Reparadora entre 1907 y 1910, realizando estudios para su noviciado en Italia y España, pero por razones de salud debió regresar a su casa.

Ese tiempo de formación, no obstante un proyecto se veía truncado, fue clave, porque se dejó interpelar por las deficiencias que fue advirtiendo en la catequesis de su tiempo, sobre todo las que se daban en el complejo contexto sociopolítico de su país natal. Esta preocupación vino asociada al deseo de una nueva fundación, idea que al principio desechó, convencida de que no había necesidades insatisfechas en la Iglesia. Pero el tiempo y la búsqueda orante de la voluntad de Dios le hicieron ver que sí existía una necesidad que se le confiaba a ella atender. Muy apoyada y guiada por el Obispo, Leopoldo Ruiz y Flores, la obra se concretó en 1922 en Querétaro, tras 12 años de muchas dificultades.

Pero allí no terminaban las pruebas: la persecución desatada contra la Iglesia entre 1926 y 1929 le impuso un intervalo, debiendo volver las hermanas a sus hogares, por lo que quedó ella sola con una novicia y sin poder vestir hábito.

Recién en 1940 se volvió a formar una comunidad de profesas, iniciándose el afianzamiento del instituto de las Hermanas Catequistas de María Santísima de la Orden de San Benito Abad, cuyo carisma es la oblación plena a la Santísima Trinidad buscando en todo la

Gloria de Dios, siendo testigos auténticas de Jesucristo Evangelizador, con la Santísima Virgen Fiel como modelo. La misión es la doctrina cristiana de la Iglesia Católica a través de la Evangelización y de la Catequesis en todas sus expresiones, cometido que llevan a cabo en México, Italia y Perú en parroquias, escuelas y jardines de infantes. Tienen escuelas bíblicas y de formación pastoral, talleres de arte litúrgico y librerías.

La espiritualidad benedictina que las caracteriza tiene su origen en la experiencia que Madre Eugenia tuvo ya como novicia en Roma, cuando tomó contacto con la vida del monje trapense Gabriel Mossier, con quien se sintió fuertemente identificada, razón por la cual buscó entrar en comunicación con los cistercienses reformados de la abadía Sept-Fons. Hoy el Instituto pertenece a la Unión benedictina mexicana.

Madre María Eugenia murió el 22 de octubre de 1962; en medio de sus últimos dolores afirmó serenamente: “He hecho cuanto pude y todo lo he entregado a quien pertenece”.

En sus escritos, y sobre todo en las huellas que fue dejando su vida, María Eugenia González Lafón nos da un clara enseñanza sobre el valor misterioso de las búsquedas hechas con fe; de lo importante que es dejarnos afectar por las necesidades que nos rodean; de los preciosos frutos que podemos recoger si perseveramos a pesar de las múltiples limitaciones que parecen querer imponerse y, especialmente, nos muestra cómo las falencias de la catequesis pueden llegar a ser el motor inicial para una obra nueva, verdaderamente necesaria.

Que Madre Eugenia nos inspire para estar más atentos como catequistas a aquellos llamados de la realidad que tal vez estén reclamando gestar aquello que aún no existe y hace falta.

Dra. Mónica Moore – Especial para Encuentro

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