Comprometidos con la sociedad

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Comprometidos con la sociedad

Recogemos testimonios de chicos que apuestan al compromiso y a cambiar la realidad de los que más los necesitan.

Todos los sábados por la mañana un grupo de 20 jóvenes visitan barrio Chino, un sector marginal de la ciudad de Córdoba, para dar apoyo escolar a los niños de la zona. Los adolescentes no van solos, también acompañan y organizan la actividad un grupo de adultos. Ellos son parte del movimiento Ateneo Juventus, un grupo católico de la diócesis.
Elegimos su vivencia para rescatar, una de las muchas experiencias, en las que los adolescentes hoy se comprometen y nos dan lección de todo lo valioso que pueden regalar a la sociedad.
Los adolescentes trabajan en un galpón en el centro del barrio. Allí los padres dejan a sus niños cerca de las diez de la mañana. La actividad comienza con un desayuno nutritivo que colabora con el desafío posterior: reforzar todo lo que los chicos están aprendiendo en el colegio. Cada chico tiene asignado un niño al que ayuda con sus tareas y le propone actividades que contribuyan con los conocimientos que aún les cuesta incorporar. La última media hora la dedican a jugar en una plaza cercana, otros a conversar con estos chicos que se van haciendo parte de su vida, de su crecimiento. Antes del almuerzo, el grupo completo recorre el barrio devolviendo a los niños a sus hogares.
Andrés, Gaspar y Paz son tres de los adolescentes que forman parte de este desafío. Ellos comparten con nosotros cómo viven esta experiencia. ■



El cambio comienza por uno mismo

Disfruto mucho estos sábados. Estoy convencida de que el cambio empieza por uno mismo y que sí con lo que hago consigo que alguien sea feliz, aunque sea por un instante, lo que hice habrá valido la pena. Me gustaría que más de nosotros se sumaran a esta causa. Se animaran a hacer algo distinto porque el resultado es mucho más grande que lo que imaginan. Vuelvo feliz de ese lugar. Entendí que es tan simple ser feliz y tan difícil ser simple.  Que no hace falta nada más que una predisposición espiritual para entender otras realidades. Estos chicos me recibieron como si nos conociéramos desde siempre, como si ya me hubieran estado esperando desde el primer día en el que me atreví venir.
Estos chicos, su alegría, su inocencia y su amor son una experiencia inolvidable. Me parece que hay muchas cosas que no vemos, porque estamos encerrados en nuestra rutina, en nuestros horarios. Que hay tanta gente que está a dos pasos nuestros y nos necesita desesperadamente, con lo que tengamos para ofrecer. Como puedas hacerlo, a veces solo con una sonrisa ya ayudaste a muchos. Siempre hay alguien que necesita algo, por más chiquitito que sea, que por ahí no nos cuesta nada y a ellos les cambia mucho. Estas personas están a unos metros de donde nosotros estamos. No perdamos la oportunidad de ayudar.

Paz, 15 años



Una entrega con gran recompensa

Me sumé al proyecto de ateneo en barrio Chino al que fuimos invitados por los jefes de nuestro grupo que nos insistían en que fuéramos y conociéramos. Y la verdad que me encantó. Una de las cosas que más me gusta es la dedicación que ponemos, en especial la gente que organiza la actividad.  Me pareció una buena idea sumarme y hacerlo porque en vez de los sábados a la mañana dormir o hacer cualquier otra cosa, es una buena forma de dejar de pensar en uno mismo y dedicarle tiempo a los demás, o los que más nos necesitan. Si bien es cierto que implica el sacrificio de levantarse un poquito más temprano tiene su recompensa en la alegría de los chicos y en cómo te sentís realizado al ver cómo los chicos ponen lo mejor de sí para hacer las tareas y aprender. Es tan lindo ver cómo vuelven felices a sus casas y te demuestran su afecto. Les diría a los jóvenes de nuestra edad que es muy importante buscar la forma de comprometerse con otros, con la sociedad. Es una linda manera de hacer algo por otros, no cuesta nada y la recompensa es enorme.

Andrés, 15 años



Trabajo y
recompensa

Creo que es muy bueno ayudar a otras personas más necesitadas y se siente muy bien hacerlo. Lo que más valoro es el apoyo escolar y el gran impacto que hicimos en un barrio muy abandonado por la sociedad. Ayudando me siento muy bien y te da una satisfacción adentro. Para llevar adelante esta misión se necesita mucho trabajo grupal organizado en áreas. Rescato mucho el esfuerzo que ponen los que trabajan y el compromiso de continuar viniendo desde el primer día. Pienso que esta actividad demuestra que hay muchos adolescentes que no son individualistas y que eligen comprometerse con otros que los necesitan.

Gaspar 14 años

 

 

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