Actitudes parentales que favorecen el desarrollo de la autoestima en el niño

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Actitudes parentales que favorecen el  desarrollo de la autoestima en el niño

La autoestima puede entenderse como un conjunto de rasgos corporales, psíquicos y espirituales que configuran nuestra personalidad y que nos permiten auto percibirnos de una cierta manera.

La autoestima es una entidad compleja y nodal en el desarrollo del ser humano. Todos aquellos que son educadores y formadores de niños y jóvenes, empezando por los padres, tienen en sus manos uno de los eslabones más preciados para la construcción afectivo-emocional de la persona. La autoestima puede entenderse como ese sentimiento valorativo de nosotros mismos, como un conjunto de rasgos corporales, psíquicos y espirituales que configuran nuestra personalidad y que nos permiten auto percibirnos de una cierta manera. No es algo que se da de un momento a otro, sino que es el resultado de un sinfín de factores que se conjugan, ya desde la gestación, en donde la infancia constituye el momento evolutivo central para la conformación de la misma.
Recordemos que las miradas de amor, de ternura, de aprobación, las palabras de aliento, de paciencia, de elogio por parte de los adultos significativos ayudan al niño a sentirse amado, protegido y cuidado como alguien valioso. En contraposición, el desprecio, la ira, el discurso humillante, descalificatorio redundan en sentimientos de futilidad e inferioridad. Estos registros internos, dan lugar al concepto de sí mismo, a su valía personal y emergerán a lo largo de su vida; asimismo, dan lugar a relaciones y situaciones positivas o negativas –cuando no se pueden forjar proyectos- e incluso, en casos extremos, dan lugar a cuadros psicopatológicos y conductas de riesgo.
Atendiendo a la relevancia de la autoestima, sin ser exhaustivos, a continuación haremos mención de algunas actitudes parentales que favorecen su desarrollo en el niño:
– Brindarles una imagen positiva y ajustada de sí mismos.
– Mirarlos en sus aspectos positivos, sin exagerar.
– Estimularlos a afrontar el conocimiento de lo que los rodea con curiosidad e interés.
– Generar un ambiente de descubrimiento agradable y positivo.
– Reconocerlos en sus logros; cuando ha hecho algo mal no se lo podemos presentar como algo que está bien, pero si es posible relativizar su fallo para que pueda rectificarse y reparar.
– Darles la oportunidad de que enfrenten sus conflictos poniendo en marcha sus habilidades para resolverlos autónomamente. En todo caso, acercarles sugerencias sin intervenir en el asunto.
– Cuestionar sus actos, nunca a sus personas. Es decir, podemos expresarle: “Eso está mal”, nunca le diremos: “Eres un desastre”.
– Confirmarles nuestro amor incondicional, independientemente de sus logros y comportamientos. El niño necesita sentirse seguro y querido por quien es.
– Evitar el maltrato. El castigo violento ha demostrado ser totalmente ineficaz para regular las conductas, por el contrario, sólo puede servir para dañar la autoestima como una huella mnémica que dura para siempre y que genera dolor emocional, resentimiento hacia la persona que castiga, y el deseo de vengarse volviendo a transgredir cuando sea posible.  Ninguna modalidad educativa en la que existan mensajes que culpabilizan, critican, acusan, insultan o reprochan es un estímulo para nadie; menos en la infancia que se carece de estrategias para defenderse.
– Facilitarles opciones alternativas cuando se les niega algo que quieren, o se les impide que lleven a cabo una acción determinada.
– Posibilitarles la expresión de sus sentimientos, sin disfrazarlos.  Se puede exigir un control sobre la acción, no sobre la emoción. En un ambiente afectivo adecuado éstas irán madurando positivamente.
– Dejar de lado nuestros temores y tener confianza y expectativas en sus posibilidades. Las investigaciones evidencian que los niños logran sus objetivos cuando los padres tienen confianza en ellos.
Solo en la medida en que los adultos seamos capaces de amarlos y valorarlos con sus desafíos y virtudes ellos mismos serán capaces de mirarse con amor. ■

Lic. Alejandra Mottola
Especial para Encuentro

Cantidad de Artículos : 548

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