Monseñor Ojea: “Queremos contribuir al diálogo entre los argentinos”

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Monseñor Ojea: “Queremos contribuir  al diálogo entre los argentinos”

El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro, expresó su preocupación por el narcotráfico y la violencia que afecta a los jóvenes de los barrios. Asimismo, convocó a los argentinos a encarar un cambio cultural que deje de lado el individualismo.

En el marco de la 114º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), los obispos de todo el país eligieron al obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, como nuevo presidente de la Comisión Ejecutiva. Será secundado por el cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires, y por monseñor Marcelo Daniel Colombo, obispo de La Rioja, en las vicepresidencias primera y segunda. En tanto, monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús, estará a cargo de la Secretaria General.
Durante una conferencia de prensa realizada en la sede del Episcopado, después del nombramiento, monseñor Ojea expresó su preocupación por el crecimiento del narcotráfico y aseguró que “es raro” encontrar en los barrios un joven que “no haya consumido” y que muchos de ellos “están como atrapados” por las adicciones.
Sin embargo, insistió en que “lo más importante es no criminalizar a los chicos, no estigmatizarlos de antemano”, sino crear “redes vinculares a través de vecinos amigables, que puedan ir reconstruyendo una tela de afecto, de vínculos”.
El prelado opinó que es necesario evitar que “la banda” o “la mala junta” sustituya a la familia y bregó por encontrar un modo de “ir rodeándolos para crear espacios donde ellos puedan hablar”. “Es muy importante que puedan expresarse, que puedan salir de sí mismos para encontrarse”, agregó.
También enfatizó que el drama del narcotráfico no se combate solamente a partir de la lucha contra la oferta –que es importante- sino también a través de la disminución de la demanda de los jóvenes. “Muchos sacerdotes y laicos están acompañando a los jóvenes de nuestros barrios. La solución es un abordaje global: hay problemas familiares, afectivos, problemas de soledad honda, de hábitat, de salud, problemas que tienen que ver con la educación, con la exclusión social”, añadió.
El titular del Episcopado también puso de manifiesto que muchos jóvenes mueren en los barrios “producto de enfrentamientos” entre bandas y aseguró que los sacerdotes y los laicos “palpitan estas realidades de un modo cotidiano”.

Cambio cultural
En otro pasaje de la conferencia de prensa, monseñor Ojea recordó que el Papa pide encarar un profundo cambio cultural: pasar de una cultura consumista a una más humana, más fraterna, superando un individualismo que corroe.
“Nosotros, con humildad, desde nuestro lugar como pastores -no como técnicos ni políticos- queremos contribuir al diálogo entre los argentinos. Sabemos que nos cuesta convivir, nos cuesta sentarnos alrededor de una misma mesa, que cada uno tenga su lugar, no enojarnos en esa mesa, no guardar silencio, sino sentirnos profundamente, incluidos en esa mesa”, admitió el prelado.

El trabajo
Al ser consultado sobre las reformas laborales y previsionales que están analizándose en el Congreso de la Nación, monseñor Ojea contestó que “para la doctrina social de la Iglesia el trabajo no es una mercancía, sino que hace a la dignidad de la persona”.
“Es el gran ordenador de la vida. De modo que toda la sociedad es un poco responsable de que los hermanos puedan conservar las fuentes de trabajo y que no se vulneren los derechos de los trabajadores. Somos muy sensibles a esto. Vamos a estar al lado de estas situaciones”, aseguró.
Monseñor Ojea admitió que es necesario “crear nuevas fuentes de trabajo” y que los obispos están “muy preocupados por el avance de la tecnología, que también genera la pérdida de trabajo”. De todos modos, dijo que confían en la inteligencia de los argentinos, “en su capacidad creativa, para salir delante de estas contradicciones”.
En cuanto a una eventual visita del Santo Padre a Argentina, el prelado remarcó que “la agenda del Papa es realmente intensa” puesto que “tiene un compromiso con la Iglesia universal”. De todos modos, aclaró que Francisco “está permanentemente invitado al país”, puesto que “el pueblo argentino desea su presencia”; pero confió en que el Sumo Pontífice “sabrá cuándo y en qué momento”.
De todos modos, el prelado opinó que la misión de la Iglesia de Argentina es “crear las mejores condiciones para esa venida del Papa, tratando de que se cumpla su magisterio”. “El magisterio del Papa lo va a sobrevivir. Y es muy importante que todos podamos escuchar su palabra, ponernos a entenderla y a llevar adelante su magisterio”, aseveró. ■

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