El milagro del Cura Brochero

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El milagro del Cura Brochero

Exclusivo. La historia de Nico, el milagro del Cura Brochero. El Periódico Encuentro dialogó con los padres del niño que recibieron el milagro que lo consagró beato al Cura Brochero.

Era un bebé de 11 meses, en septiembre de 2000, cuando sufrió un gravísimo accidente de tránsito con su familia / Perdió casi todo el hemisferio cerebral izquierdo / Exánime, fue reanimado en el hospital, pero los médicos les dijeron a sus padres que iba a quedar con vida vegetativa / Por intercesión de Brochero, hoy reza, piensa, habla, escribe, camina y en breve terminará la escuela primaria.

Creer o reventar. ¡Creer! El cura José Gabriel del Rosario Brochero, que tanto ayudó a los hombres y las mujeres de su tiempo, sigue actuando en este convulsionado siglo 21, en esta provincia de Córdoba, en esta Argentina. Sin estridencias, sin levantar polvareda, pero con una fuerza ciertamente extraordinaria, Brochero no abandona a su pueblo. Su última intervención reconocida por la Iglesia Católica se produjo muy cerca de los caminos que recorrió tantas veces para llevar a los criollos del siglo 19 a encontrarse con ellos mismos y con Dios. Y sigue actuando en la vida de una familia, oriunda de Traslasierra, que, en un momento de dolor y de prueba, recurrió a su intercesión y no fue defraudada.

El accidente

La extraordinaria historia de la familia que forman Osvaldo Flores, su esposa Sandra Violino y el hijo de ambos, “Nico”, comenzó el 29 de septiembre del año 2000, cerca de Falda del Carmen, cuando viajaban desde Córdoba hacia el Valle de Traslasierra para visitar a familiares. Estaba anocheciendo cuando una camioneta sin luces apareció en el camino y embistió de frente al automóvil familiar. El accidente fue gravísimo. Perdió la vida el padre de Sandra, su madre se fracturó ambos brazos, ella sufrió heridas muy graves en sus piernas y su hijito de apenas 11 meses recibió un golpe extremadamente fuerte que le provocó un traumatismo cráneoencefálico.

Osvaldo retiró a su pequeño bebé de entre los hierros retorcidos del coche; lo recostó a la vera del camino y comenzó a insuflarle aire, porque advertía que el niño tenía muchas dificultades para respirar. Lo hizo con ayuda de Analía Barreda, la primera persona que llegó al lugar. Algunos automovilistas que se detuvieron por el accidente llamaron ambulancias y a la Policía. El bebé, que había sufrido un paro cardiorespiratorio, fue trasladado al Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba; mientras que Sandra fue derivada al Hospital de Urgencias. Nico no reaccionaba a las maniobras de reanimación. Los médicos insistieron aun cuando todas las esperanzas se desvanecían. Finalmente, estabilizaron al bebé.

El hecho más relevante se produjo en el Hospital de Niños, en la sala de tomografía, donde Nicolás sufrió otro paro cardiorespiratorio. Luego de las maniobras de reanimación realizadas bajo el protocolo médico, los esfuerzos de los profesionales se suspendieron porque no obtenían respuesta. Pero en el mismo instante en que se dieron por vencidos, ingresó a la sala el neurocirujano Vicente Montenegro, quien insistió con que debían continuar con las maniobras de reanimación. Después de 15 minutos lograron recuperarlo.

El doctor Montenegro llamó al papá y le pidió autorización para intervenir quirúrgicamente al pequeño Nicolás. Le dijo que tratarían de salvarle la vida, pero le advirtió que, seguramente, quedaría con gravísimas secuelas. En ese instante, Osvaldo, como ya lo había hecho apenas ocurrido el accidente, invocó la protección del Cura Brochero: “Le pedí que le salvara la vida y que tuviera las menores secuelas posibles”, recordó el papá en diálogo con Periódico Encuentro.

La recuperación

La intervención quirúrgica fue exitosa y su recuperación sencillamente extraordinaria. El estado clínico del bebé empezó a mejorar poco a poco. El riesgo de muerte comenzó a reducirse, y los pronósticos, que en las horas posteriores al accidente habían sido lóbregos, cambiaron para bien.

Una anécdota sirve para describir la magnitud del fenómeno: en enero de 2001, Nico debía ser nuevamente operado. El doctor Montenegro tenía que implantarle una malla de titanio en la parte posterior de la cabeza, porque había perdido parte de la masa ósea que protege al cerebro. La intervención no pudo realizarse, tal como se había planeado, pero el orificio que el bebé tenía en el cráneo comenzó a ceder hasta que quedó completamente cerrado.

Así, contra todos los augurios iniciales, la salud del niño continuó mejorando. Con el esfuerzo de los médicos y de sus terapeutas, el sacrificio de sus padres y la ayuda de Dios, Nico comenzó a desplazarse por sus propios medios, a pronunciar algunas sílabas y, luego, a balbucear sus primeras palabras. Muy lejos había quedado la amenaza de un diagnóstico de vida vegetativa. Incluso logró recuperar algo de visión en el ojo derecho, luego de haber sido operado en Buenos Aires.

Para el año 2005, Nico ya era un niño alegre que jugaba e interactuaba con su entorno. Nada más alejado al “niño trapo” que presagiaban los especialistas que analizaron el caso apenas ocurrido el accidente.

¡Milagro!

Osvaldo y Sandra recuerdan hoy que el doctor Montenegro, ante la inesperada mejoría de Nicolás, les dijo un día: “Si ustedes hicieron alguna promesa, cúmplanla porque esto es un milagro”. Entonces empezaron a informar a las autoridades eclesiásticas que estaban involucradas con la causa de beatificación del Cura Brochero sobre la extraordinaria recuperación de su hijo.

Mientras tanto, Nico siguió avanzando en su educación y abrazó una profunda fe en Jesús, en la Virgen María y en el Cura Brochero, a quien “debía” la gracia de su recuperación.

En el marco de las investigaciones que lleva adelante la Iglesia Católica para reconocer un presunto milagro, se solicitó a la familia Flores-Violino la realización de varios estudios médicos. Entre ellos, Nicolás fue sometido a una resonancia magnética. El estudio mostró algo que, para los médicos y los técnicos que intervinieron, resultó increíble desde el punto de vista científico: Nico habla, camina y ve utilizando apenas una porción del hemisferio derecho del cerebro, porque perdió completamente el hemisferio izquierdo, donde se alojan las funciones del lenguaje.

Niño maravilloso

Hoy, Nico es un niño maravilloso. Alegre, fresco, capaz de dialogar y bromear como cualquier chico de 13 años. La gusta ayudar en la misa como monaguillo, rezar el rosario, escuchar Radio María y tomar mate. Nada en su aspecto permite imaginar la tragedia que vivió en septiembre de 2000. Vive este momento con mucha naturalidad, sin que su vida cotidiana se vea afectada. Y sus padres tratan de proteger y resguardar esa naturalidad.

En diálogo con este Periódico, Sandra asegura que sienten una alegría inmensa por la beatificación del Cura Brochero y agrega que, aunque recién ahora la Iglesia Católica reconoce oficialmente que la vida de su hijo se salvó por intervención divina, ellos desde el primer momento  supieron que “era un milagro”.

Ahora, sólo les queda, a ella y a su esposo, la tarea de dar testimonio de la acción permanente del Cura Brochero en favor de sus hijos tan queridos.

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Comentarios (2)

  • gloria

    cuando mi hijo nacia hace 32 años con hidrocefalia y mielomeningocele, una tia que habia estado al momento de sacar el cuerpo del Cura Brochero, me trajo una reliquia un pedacito de su cabeza, ademas de pedirle a la virgen del Carmen puedo decir que mi hijo se sano de su hidrocefalia a los 18 años estando internado para cambiarle la balbula de la cabeza esto no fue necesario comenso ameorar impresionante le dio el alta el medico y dijo es un milagro no se como se defendio la naturaleza pero tu hijo esta sano se llama Jesus Maria y es Martillero Pubico gracias a Dios y a los santos que interceden por nosotros gracias Dios mio por todo lo hermoso que nos das

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  • adriana patricia

    ES LA PRIMERA VEZ QUE LEO EL MILAGRO DEL CURA BROCHERO Y ME EMOCIONA SOBREMANERA. EN EL MES DE OCTUBRE YO ESTUVE INTERNADA EN EL EX HOSPITAL ESPAÑOL, DURANTE UN MES , CON RESPIRADOR ARTIFICIAL Y EN ESTADO DE COMA FARMACOLOGICO, INCREIBLEMENTE ES ESE ESTADO PUDE VER LA PRESENCIA SIN HABERLO VISTO NUNCA NI SER DEBOTA DE ÉL , LA PRESENCIA A LOS PIES DE LA CAMA ACOMPAÑANDOME EN MI ESTADO, CUANDO A MIS FAMILIARES E HIJOS LES HABIAN DICHO QUE ESPERARAN PORQUE TODO ERA CUESTION DE HORAS YA QUE MI ESTADO SE AGRAGABA, POR UN VIRUS Y UNA BACTERIA QUE PRODUJO UNA SEPTICEMIA GENERALIZADA, HOY HE SALIDO Y MI RECUPERACION REALMENTE FUE MILAGROSA , CONTINUO CON ANTIBIOTICOS Y MEDICACION ,PERO SI PUEDO SENTIR QUE LA PRESENCIA DEL CURA BROCHERO FUE EL QUE SALVO LA VIDA…….ME ALEGRA Y ME EMOCIONA QUE SEA BEATIFICADO

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