Emoción en la ordenación episcopal de monseñor Pedro Torres

0
Emoción en la ordenación episcopal de monseñor Pedro Torres

La Iglesia de Córdoba celebró el pasado 27 de diciembre la ordenación episcopal del presbítero Pedro Torres, quien se desempeñará como obispo auxiliar de la arquidiócesis. En una catedral colmada de fieles, sacerdotes, religiosos y familiares, el nuevo obispo vivió con emoción la ceremonia, agradeció la presencia del pueblo de Dios y pidió, como el papa Francisco: “Recen por mí”.

 

Escribe Mariana Viarengo
Especial para Encuentro

El último viernes de diciembre se vivió de manera intensa en la Arquidiócesis de Córdoba y no solo por el calor; sino por la alegría de terminar el año con una bendición: la ordenación del nuevo obispo auxiliar.

El presbítero Pedro Javier Torres, que estaba al frente de la comunidad parroquial de la Cripta Nuestra Señora del Valle, además de ser miembro del Comité Interreligioso por la Paz y acompañar la comisión de ecumenismo, dio un paso más en su vida al servicio del pueblo de Dios. Desde ahora acompañará a monseñor Carlos Ñáñez en el pastoreo de la arquidiócesis.

Representantes del gobierno provincial y municipal, se dieron cita para ser partes de la celebración como así también personalidades destacadas del área del ecumenismo y del diálogo interrelgioso: el imán Alí Badrán; representantes de la comunidad judía; la comunidad ortodoxa Armenia, ortodoxa Griega, pastores evangélicos, bahais, integrantes del Comité Interreligioso por la Paz de Córdoba (COMIPAZ), Buenos Aires, miembros del Centro de Ecumenismo de Buenos Aires (CEERJIR), entre Otros.

Pasadas las 19.30 horas dio comienzo la celebración eucarística que estuvo presidida por el arzobispo de Córdoba, acompañado por monseñor José Ángel Rovai, obispo emérito de Villa María y monseñor Pedro María Olmedo Rivero, cmf., obispo de la Prelatura de Humahuaca, como co- consagrantes.

En la celebración se hicieron presentes varios obispos de las otras diócesis de Córdoba y provincias hermanas, además de la presencia del nuncio apostólico monseñor Emil Paul Tscherrig. Sigue en página 10 Escoltado por los sacerdotes Horacio Álvarez y Andrés Rosseau Salette, el nuevo obispo se ubicó delante de la asamblea en dirección al presbiterio y tal como estaba previsto realizó los ritos propios de la ceremonia.

El padreJuan Martínez fue el encargado de leer el decreto firmado por el santo padre Francisco con fecha del pasado 16 de noviembre, mediante el cual nombraba a Pedro Torres como obispo auxiliar de córdoba y obispo titular de Castello Di Numidia.

 

Instrumento de misericordia

En su homilía, monseñor Carlos Ñáñez destacó que el episcopado del padre Pedro es un regalo del Señor, al tiempo que expresó: “Es una preciosa ayuda para mi ministerio y para el de todos los hermanos sacerdotes; una valiosa ayuda para la comunidad arquidiocesana”.

Durante la homilía, monseñor Ñáñez también se dirigió al nuevo obispo en clave personal y destacó su entrega y servicio, confirmando así el llamado de Dios a este nuevo desafío: “Él te elige, te llama y te envía para que seas instrumento privilegiado de esa misericordia abundante y transformadora.

Él te constituye hoy guía y pastor de su pueblo santo para que éste pueda vivir cada vez con más plenitud su vocación y dignidad”.

En otro orden, recordó lo que la Iglesia dice a los obispos en su liturgia: “El episcopado significa un servicio, no un honor, y es necesario que el obispo más que presidir sirva a sus hermanos, ya que según el mandato del Señor, el que es mayor hágase el menor, y el que preside sea como el que sirve”.

 

Agradecimiento

Antes de impartir la bendición final, monseñor Pedro Torres recorrió el recinto de la catedral impartiendo una bendición a la asamblea presente deteniéndose delante de su madre a quien abrazó y besó con ternura, lo que despertó un cálido aplauso entre los presentes.

Finalmente dirigió unas palabras como nuevo obispo auxiliar agradeciendo la presencia, recordando a su familia y pidiendo una oración por su nueva tarea:

“Queridos hermanos gracias por estar aquí, por haber venido. María, discípula y misionera, modelo de creyente nos ayude y me ayude a reconocer con mirada de fe el misterio de las gracias que estamos viviendo. ¡Que nos envuelva el amor de Dios!, el abrazo, el rostro misericordioso del padre revelado en el rostro de Jesús y que se nos comunica en el espíritu.”

“Recen por mí, porque esto me queda grande como el alba que me pusieron en la primera parroquia. Los invito a trabajar juntos, con mis hermanos sacerdotes, cuidar de los enfermos y los más necesitados.

Señor que vea! Señor que podamos ver!”

 

Agradecimiento al papa Francisco

En su mensaje, el Arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, reconoció, con gratitud, que la elección y la consagración del padre Pedro Torres es un gesto de confianza del papa Francisco. También reconoció que siendo Arzobispo de Buenos Aires, Su Santidad, lo había atendido en momentos de dificultades en Córdoba.

“En mi ministerio en Córdoba, junto a momentos de honda alegría que he disfrutado con mis hermanos en la fe, no han faltado dolores e incomprensiones que nos han probado grandemente. En el momento más crítico de esas dificultades, recurrí confiadamente a la ayuda fraternal del Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, quien me atendió caritativa y delicadamente y me brindó su apoyo cálido y servicial”.

 

Funciones de los obispos auxiliares

Según el Derecho Canónico, asiste al obispo diocesano en el gobierno de la jurisdicción eclesial y lo apoya en las tareas pastorales.

Cada diócesis está bajo el cuidado pastoral del obispo diocesano, cabeza y pastor de la comunidad. Pero también existen los obispos titulares, algunos de los cuales no se les encomienda una diócesis concreta, sino que colaboran estrechamente con el obispo diocesano en el gobierno y en el cuidado pastoral de la diócesis. Los obispos titulares son: los obispos coadjutores y los obispos auxiliares.

Los obispos auxiliares se nombran ordinariamente a petición del obispo diocesano. Sin embargo, a la elección de la persona idónea para tal función y responsabilidad la realiza el Sumo Pontífice. En este caso, el papa Francisco fue quien realizó el nombramiento del presbítero Pedro Torres como obispo auxiliar para la Arquidiócesis de Córdoba.

 

Derecho Canónico

El actual Código de Derecho Canónico, en los cánones 403 al 411, enuncia la identidad y las responsabilidades del obispo auxiliar. El canon 403 § 1 indica que cuando lo aconsejen las necesidades pastorales de una diócesis, se constituirán uno o varios obispos auxiliares. Este canon tiene su origen en el número 25 del decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II que señala que, para procurar debidamente el bien del pueblo de Dios, se nombrarán obispos auxiliares; puesto que la complejidad de ciertas diócesis, hace necesaria la presencia del obispo auxiliar para colaborar con las funciones episcopales del obispo diocesano.

El obispo auxiliar asiste al obispo diocesano en todo el gobierno de la diócesis y hace sus veces cuando se encuentre ausente o impedido (c. 405 § 2).

Toma posesión de su oficio cuando presenta las letras apostólicas de su nombramiento en presencia del canciller de la curia, que levanta el acta (c. 404 § 1).

El obispo diocesano ha de nombrar al auxiliar, o a los auxiliares, Vicarios Generales o, al menos, Vicarios episcopales que dependan exclusivamente de su autoridad (c. 406).

El obispo diocesano, al resolver los asuntos más importantes, sobre todo de carácter pastoral, consulta antes que a otros a los obispos auxiliares (c. 407 § 2).

El obispo auxiliar, como su nombre lo indica, es un apoyo en las tareas pastorales y de gobierno de una diócesis con una población numerosa o con circunstancias complejas colaborará para que se realicen de una manera más ágil y conveniente.

 

Escudo episcopal del nuevo obispo, memoria de un proyecto de vida

Monseñor Pedro Torres afirmó que el escudo episcopal “no es signo de nobleza o dignidad sino de memoria que sintetiza un proyecto de vida con símbolos que las palabras no terminan de expresar”. Su escudo está compuesto por los siguientes símbolos: el Amor, expresado en la cruz; la Trasfiguración, presente en los tres círculos de luz; la pequeñez, puesta de manifiesto en la base de arena; la Iglesia local donde prestará servicio, expresada en las tres hojas de molle, un árbol que crece en Córdoba; y, finalmente, María discípula y compañera de misión, simbolizada en la estrella.

En el centro está la Cruz, misterio de amor y sabiduría, como diría Pablo solo conozco a Cristo y Cristo crucificado; de donde se entrega el Espíritu, llama de amor viva que anima la Iglesia y cada bautizado. Está sobre un trasfondo de tres círculos de luz que me recuerdan la Transfiguración (misterio central en la vida de Pablo VI, amigo del alma), misterio de esperanza y recreación que manifiesta anticipadamente la totalidad del misterio de Jesús amado del Padre, palabra de amor, que escuchada, fascina y alienta el caminar.

En la base arena: que representa la verdad de lo que somos, pequeños; que invita a la experiencia de inmensidad vivida por los pueblos del desierto el mundo Judío y Musulmán que forman parte de mi vida de dialogo y amistad; que mueve al realismo de vivir con los pies en la tierra; que sostiene la vida. En la arena tres hojas de Molle, árbol que crece en las quebradas de las sierras de Córdoba, entre las piedras que recuerda la Iglesia local donde vivo y se me llama a servir.

En la parte superior una estrella que representa a María, discípula y misionera, primera evangelizadora y testigo del gozo de evangelizar.

Cantidad de Artículos : 575

Deja tu comentario

'

© 2012 Diseñado por Creare , Desarrollado por Darandú

Scroll to top