“El Cura Brochero y la Madre Catalina nos impulsan a la santidad”

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“El Cura Brochero y la Madre Catalina  nos impulsan a la santidad”

El arzobispo Ñáñez reveló que se acercó a la obra de la madre Catalina de María Rodríguez por la “estrecha relación” que tuvo con el santo Cura Brochero. Agregó que fue una laica comprometida con su familia y con la sociedad.

Tanto el Cura Brochero como la Madre Catalina impulsan y animan a los cordobeses y a los argentinos “a tender decididamente a la santidad”. Las palabras pertenecen al arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, quien participará el 25 de noviembre de la ceremonia de beatificación de la viuda cordobesa que se entregó al servicio de las mujeres más vulnerables para catequizarlas, enseñarles a trabajar y vivir con ellas.
A pocos días de la beatificación de Catalina de María Rodríguez, en la ciudad mediterránea, el arzobispo de Córdoba afirmó que conoció a la beata a partir del santo Cura Brochero: “La estrecha relación que estas dos personas tuvieron y la colaboración que llevaron adelante fue un incentivo para conocer un poco más la vida de la madre Catalina de María Rodríguez”, dijo en una entrevista concedida a la agencia de noticias AICA.
El prelado explicó que leyó la biografía publicada por el sacerdote salesiano e historiador de la Iglesia Argentina, Cayetano Bruno; así como varias obras de la hermana Silvia Somaré, que es miembro de la congregación de las Hermanas de las Esclavas del Corazón de Jesús.
Monseñor Ñáñez reconoció que lo que más le impactó de ella y de su vida fue su papel como mujer: “Laica comprometida en el seno de la comunidad católica, en la familia que formó, en la sociedad en la que actuó y finalmente en la vida consagrada y apostólica que abrazó”.
El arzobispo sostuvo que el mensaje de esta beatificación es una invitación a “redescubrir” que todos los bautizados estamos llamados a la santidad, a considerar que la santidad consiste, ante todo, en dejarnos querer por Dios, que siempre nos “primerea”, como dice el papa Francisco, y en corresponder a ese amor con obras y de verdad.

Cordobeses en los altares
Sin duda, el dato que más llama la atención es la proximidad temporal en la que dos cordobeses han sido elevado a los saltares. En ese sentido, monseñor Ñáñez recordó: “La santidad no es una cuestión difícil ni complicada, sí algo exigente, pero que -en definitiva- plenifica el corazón y la vida. Se trata, entonces, de abrir el corazón a ese amor que nos perdona, nos sana, nos transforma. Se trata de abrirle el corazón a Dios que nos quiere de verdad y, desde la capacidad que Él nos da, tratar de corresponderle amándolo de veras, abrazando con generosidad, fidelidad y alegría sus caminos. Y también de descubrir su imagen en nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados, servirles con generosidad y ternura.
El arzobispo de Córdoba agregó que así fueron las vidas de Gabriel del Rosario Brochero y de la Madre Catalina de María. Ellos “en su vida y en sus obras se profesaron una gran estima, un gran cariño y fueron colaboradores uno de otro en esta empresa de construir el Reino de Dios entre nosotros”.
Por último, Ñáñez añadió que “sus vidas son un ejemplo que nos impulsan y nos animan a cordobeses y argentinos a tender decididamente a la santidad a la cual estamos invitados desde el día de nuestro bautismo”. ■

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