Comenzó en Uruguay el genocidio silencioso

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Comenzó en Uruguay el genocidio silencioso

El 3 de diciembre pasado entró en vigencia, en Uruguay, la ley que legalizó el aborto en ese país.
Una ley que fue impulsada por la coalición del Frente Amplio que llevó a la Presidencia a José “Pepe” Mujica. Sólo durante el primer mes de vigencia de la normativa se practicaron legalmente en Uruguay 200 abortos, es decir, fueron asesinadas 200 personas por nacer.


El “logro” uruguayo coincidió en la historia con el 40 aniversario del fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica que en 1973 legalizó el aborto voluntario o la “IVE” (Interrupción voluntaria del embarazo) el eufemismo que utilizan ahora quienes lo promueven.
El famoso pleito conocido como “Roe vs. Wade” había comenzado en 1970, cuando las entonces jóvenes abogadas Linda Coffee y Sarah Weddington, presentaron una demanda en Texas en representación de Norma McCorvey, la joven a quien llamaron “Jane Roe” para proteger su identidad. McCorvey sostenía que su embarazo no deseado había sido producto de una violación.
El Fiscal de distrito del Condado de Dallas, Texas, Henry Wade, representaba al Estado de Texas, que se oponía al aborto. El Tribunal del distrito falló a favor de Jane Roe, pero rehusó establecer una restricción en contra de las leyes sobre aborto. El caso fue apelado hasta que llegó a la Corte Suprema de Justicia, la que terminó decidiendo que la mujer, amparada en el derecho a la privacidad –bajo la “cláusula del debido proceso” de la “décimo cuarta enmienda” de la Constitución de los Estados Unidos– podía elegir si continuaba o no con el embarazo. Ese fallo legalizó el aborto que 40 años después sigue vigente y que ha provocado la eliminación de más de 55 millones de personas por nacer en ese país. 55 MILLONES DE PERSONAS.
Nunca, jamás, una guerra, una epidemia o un desastre natural provocó semejante genocidio.
En honor a la verdad, que tarde o temprano termina por revelarse, viene al caso recordar que antes de que la Corte norteamericana se pronunciara, la demandante Norma McCorvey (“Jane Roe”) dio a luz a su hija y la bebé fue dada en adopción. Pero en 1987, McCorvey admitió que en realidad no había sido violada como había argumentado durante la sustanciación del caso. Su abogada, Sarah Weddington, explicó porqué había sostenido la mentira de la violación y los cargos que de esta se desprendieron, durante un discurso en el Instituto de Ética de la Educación, en Oklahoma: “Mi conducta pudo no haber sido totalmente ética. Pero lo hice por lo que pensé fueron buenas razones”.
Otro detalle interesante del proceso que le abrió la puerta al genocidio: el mayor mecenas de ese proceso armado a partir de una mentira fue el fundador de la revista erótica Playboy, Hugh Hefner.
Entre lo que ocurrió y ocurre en Estados Unidos, y lo que está aconteciendo ahora en Uruguay hay una diferencia importante: en Uruguay no fueron los jueces sino los representantes del pueblo (diputados y senadores) los que impulsaron y aprobaron esta ley.
Esto tiene una enseñanza para los argentinos que están a favor de la vida, ya que este año se votará en nuestro país por diputados y senadores (en la provincia de Córdoba sólo por diputados nacionales). Habrá que fijarse bien qué posiciones sobre el aborto y sobre otras cuestiones importantes tienen los candidatos que se propondrán.
La triste noticia de los 200 asesinatos legales uruguayos fue “festejada” en Argentina por el diario kirchnerista Página 12, en particular por la periodista y dirigente abortista Mariana Carabajal. Esta mujer es algo así como la vocera de la asociación que se autodenomina “Católicas por el Derecho a Decidir”, que, en realidad, no lleva ese nombre oficialmente, sino que sus integrantes lo usan como estrategia de confusión en la disputa simbólica, semántica y política que mantienen con la Iglesia Católica porque ésta defiende la vida de los inocentes.
Para Carabajal, la mala noticia que incluye la cuestión del aborto en Uruguay es que el 30 por ciento de los médicos obstetras se incluyó en el registro de “objetores de conciencia” y no podrán ser obligados a practicar abortos. En el distrito uruguayo de Salto, por ejemplo, todos los ginecólogos lo hicieron.
Aunque Página 12 es el vocero cuasi oficial del movimiento abortista en Argentina, otros medios como Clarín y La Voz del Interior publican casi semanalmente noticias y comentarios a favor de esta práctica. En este tema no mantienen una disputa con el kirchnerismo como ocurre con la ley de Medios.
Es necesario decirlo: en Argentina, el aborto no se ha aprobado sólo porque la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha dicho que está en contra. No obstante, en su entorno y en la mayor parte de los dirigentes de ese espacio político, el aborto “es una prioridad”. Y este año volverán a instalar el tema. Y si no hay una fuerte oposición en una parte importante de la sociedad, le abrirán la puerta a un nuevo genocidio. Resultará paradójico: los que dicen pelear como nadie por los derechos humanos, terminarán pisoteando el primero de todos: el derecho humano a vivir.
Mientras tanto, en Córdoba, otros derechos pueden resultar pisoteados si, como parece, el Gobierno provincial avanza con su plan de instalar más de mil máquinas tragamonedas en el interior y de habilitar la quiniela automática en la ciudad de Córdoba.
Habrá que rezarle y pedirle al Cura Brochero, en cuya reciente celebración por el aniversario de su partida al Cielo estuvo el gobernador José Manuel de la Sota, que interceda para que de la supuesta devoción que manifestó esta autoridad surjan políticas que no perjudiquen a las personas.

Javier Cámara // Director
javierenriquecamara@gmail.com

 

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