Apúntenle al Papa

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Apúntenle al Papa

No fue casualidad que en los días previos a la visita del papa Francisco a Chile y a Perú nuevamente algunos medios de comunicación argentinos comenzaran a elevar el tono de la crítica política persecutoria contra el Pontífice. Y decimos que no fue casualidad porque, como demostró lo que ocurrió durante la visita al país trasandino, esa crítica buscó sembrar de espinas el camino recorrido por el papa por las periferias de su propia tierra que no puede visitar.

Cualquier argentino que no tenga un seguimiento profundo y sistemático de cuánto se dice y se escribe acerca del Papa, sobre todo en los medios que pertenecen al Grupo Clarín (el diario Clarín, Radio Mitre y el Canal TN, entre otros medios ligados al Poder político y económico como Infobae), podría encontrar argumentos para decir que hay una suerte de delirio persecutorio entre los que denuncian esta movida anti Bergoglio y anti Iglesia.

Pero basta leer y escuchar con un poco más de atención y espíritu crítico lo que escriben y lo que dicen “comunicadores” como Ricardo Roa (editor general de Clarín) o Alfredo Leuco (de Radio Mitre y de TN) para tomar conciencia de que lo que difunden como “análisis” no es análisis sino acusación; de que esos análisis-acusaciones no están basados en verdades sino en medias verdades, en verdades descontextualizadas o directamente en mentiras; y de que esas medias verdades y mentiras son generadas por ellos mismos pero achacadas al Papa.

Es una estrategia que ya usó y admitió este grupo mediático para “otra guerra” que eligió pelear con un enemigo que lo sobrepasó en poder, el kirchnerismo, pero que finalmente terminó perdiendo por la fuerza de la realidad, del paso del tiempo, y por la debilidad moral que le generó la hipocresía y la corrupción de sus generales, coroneles y de parte de la tropa. “Con el kirchnerismo hicimos periodismo de guerra”, admitió hace un par de años el editor jefe del diario Clarín, Julio Blanck, también conductor de un programa en TN.

En otras palabras: no hace falta ser y pensar como el kirchnerismo para caer en la cuenta de que en Argentina (y también en otros países) hay poderes hegemónicos en la política, en la economía y en la comunicación que pelean sus guerras para defender sus intereses. El grupo Clarín, con o sin kirchneristas que lo acusen, libra estas guerras escondiéndolas, mientras hacia afuera publica que hay que luchar por la paz. Y como hacen siempre los más poderosos, lo que no dominan lo desprecian o destruyen.

Ni Clarín, ni el poder político y económico pueden dominar al mensaje del Evangelio de Jesús y a quien hoy lo expone cada vez que puede a la consideración del mundo. Y basta recordar cuál es el mensaje, cuál es esa “buena noticia” de Jesús para entender lo que genera en quiénes no lo comparten. A los creyentes nos puede ayudar repasar el Evangelio de Lucas, en su capítulo 4 para entender lo que pasa en Argentina, la tierra de Francisco, como ocurrió en Nazareth, la tierra de Jesús, cuando el Mesías les dijo a sus vecinos aquella profecía de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. Luego de que lo escucharon proclamar esa vocación, los vecinos de Jesús intentaron arrojarlo por un precipicio; y el propio Jesús recordó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra” (Lc 4, 24).

¿Qué cosas escriben y dicen en Clarín sobre Francisco con el fin de socavar su misión?

El 20 de enero pasado, Roa escribió en el diario Clarín frases como las siguientes (el artículo está publicado en el siguiente link: www.clarin.com/opinion/papa-teme-pase-paso-chile_0_HkzRdrbSG.html): “Francisco apostó a mostrar en Chile cientos de miles detrás de él para, de paso, mandar un mensaje eclesial y político hacia aquí. Se equivocó. Al destrato de no visitar su país, visitando vecinos, sumó otro: el de enviarnos un saludo de computadora y en inglés sin siquiera un párrafo dedicado a nosotros. Cosas que se notan mucho. Como en esas películas en que el actor hace dos papeles, el siempre peronista Bergoglio busca como Papa ser la brújula que le falta al peronismo”.

Y otro párrafo: “Francisco no es indiscutido. Si creyó que a los mapuches los podía manejar, los atentados mostraron que fue otro error. Y al final quedó pegado a la defensa de los curas pedófilos. Es una grieta chilena con la Iglesia que Bergoglio en vez de cerrar, profundizó. Otra vez Francisco anduvo cerca y decidió no venir. Mantiene una disputa de poder con Macri y tiene un conflicto ideológico con Macri. Y un temor: que aquí le pase lo mismo que le pasó con la grieta chilena”.

¿Hace falta decir agregar algo a estas frases cargadas de juicios falsos adjudicados a pensamientos que se le atribuyen al Papa como si él los hubiera explicitado?

Otro ejemplo para terminar, de la mano de Alfredo Leuco (se lo puede leer en el siguiente link: https://radiomitre.cienradios.com/el-papa-y-el-hombre_leucohd): “…Por un lado está el señor Bergoglio, que en su juventud soñaba con ser Perón, formateado en la forja ortodoxa y rígidamente justicialista de Guardia de Hierro. Por el otro lado está Francisco, el Sumo Pontífice, educado en la excelencia y el sacrificio de los jesuitas que soñaba con llegar a Papa para honrar mejor al Dios de los pobres. (…) El señor Bergoglio camina a la par de populistas jurásicos y resentidos como Juan Grabois, Hebe Bonafini y siguen las firmas. Como si esto fuera poco, tiene un proyecto económico setentista que condena a los empresarios aunque sean decentes y fuente de progreso”.

En el fárrago de la media verdad y de la manipulación, en el que se mueven con experticia los hijos de la mentira, se hace casi imposible en Argentina que alguien recuerde que los postulados teóricos del Peronismo (pocas veces llevados a la realidad) copiaron los principios de la Doctrina Social de la Iglesia varias décadas después de que éstos fueron formulados por León XIII. Se hace imposible señalar que Bergoglio nunca estuvo afiliado al peronismo o a otro partido político; que siempre fue crítico de la corrupción, sobre todo cuando gobernaba Carlos Menem y el kirchnerismo, y que los generales de este movimiento en decadencia llegaron a acusarlo de ser el “jefe de la oposición” en Argentina.

Qué lástima, una vez más, que los argentinos no tengamos memoria, no sepamos leer la historia ni los signos de los tiempos, y que nos dejemos llevar, una vez más, por la malicia sectorial de los padres de la división, de la grieta, de la mentira. ■

Javer Cámara
DIRECTOR Periódico Encuentro

Cantidad de Artículos : 575

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